Tapialeras en la Segunda Guerra
Qué ciudad tranquila....nunca pasa nada.
Todo silencioso en esta siesta de octubre. Nadie anda por la calle... es un sábado bucólico, manso y apacible. En algún lugar de la geografía nicoleña alguien está carpiendo la quinta para sembrar tomates. Una tapialera abnegada, la Betty está preparando una torta matera para compartir con Mimita. Las chimeneas continúan emanando su vapor de agua a la biósfera.
M: Viste la solicitada de los Médicos del Frente para la Victoria..?
B: Un salvavidas de plomo... tienen menos cintura que un pollo campeón de la rural. Los ambientalistas nicoleños festejaron con champú. Los empresarios se querían morir.
M: Como van a admitir en forma escrita y pública la contaminación de la ciudad…
B: Pero si hay contaminación, hay contaminación… y listo.
M: Sí, pero ellos son médicos... son responsables por no haberlo denunciado antes… además no te olvidés que ellos hicieron un Juramento Hipocrático. Estuvieron por más de diez años en la función pública y lo callaron…
B: Y les quedó aquella triste célebre frase de la dictadura: “El silencio es salud”.
Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas. Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.
(Juramento Hipocrático).
Betty celular en la mano ve mencionando letras y números. Mimita la mira sorprendida.
"...Hemos localizado a la flota enemiga, pero no tenemos contacto visual, sólo vemos sus declaraciones juradas...aún faltan entregar.
...Nuestras fuentes de inteligencia nos informan que su flota es igual a la nuestra, y sus sistemas de ataque también.
En acuerdo a las leyes de guerra, los disparos serán de a uno por flota y las bajas serán comunicadas de inmediato...
...La batalla no termina hasta que una de las flotas sea destruida por completo. Las armas esperan órdenes. Los almirantes ya están en sus puestos, Zafarrancho de Concejo..."
B: A1...
M: ¿?
Silencio.
B: Agua...
M: A ver...que pasa ahora.
B: Estamos jugando a la batalla naval con los concejales.
M: ¿Pero no tienen otra cosa que hacer que jugar a la batalla naval?
B: Nooooo, esto está bárbaro. Hay concejales que no presentan proyectos porque la ciudad está tan bien... que no es necesario.
M: Y viste como son los oficialistas...
B: Noooo, le erraste de nuevo vieja... son de la oposición; dice que está todo mal pero ni siquiera se sientan a escribir un proyecto.
M: Esto es cómico... realmente cómico.
B: C8... Tocado... una fragata... le hundí una torpedera que tenía superposición horaria!!!!
M: Ahora te van a tratar de hundirte el barreminas que cobraba por provincia...
B: Pero no saben la ubicación....
M: Ya te lo ubicaron con los satélites la semana pasada… ahora te van a sacudir con las baterías costeras y con los torpedos.
B: Pero les va a costar… la tengo escondida... en una caleta...
M: Aunque la escondas en la Lechiguanas te la van a sacudir... así se quedan “liberados” de esa amenaza.
El lunes se viene otro Pearl Harbor.
B: Si me la hunden viene el Tío Gómez del barrio La Loma, que fue reclutado
por Quirós...
M: Pero no es por una cuestión de política... porque cambian figuritas;
pero se viene con todo porque hay datos que no se condicen con la realidad en
una declaración jurada entregada hace unos días.
B: Ahhh, ahora sí que se van a la oficina anticorrupcion y llaman al inspector Clouseau y a su inseparable Do-Do.