Interes General
03/08/2025 - 07:58:08



He venido para que tengan vida: “Jesús nos invita a ser inteligentes”


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (Lc 12, 13-21)

“Uno de la multitud dijo al Señor: ‘Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia’. Jesús le respondió: ‘Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?’ Después les dijo: ‘Cuídense de todo avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas’. Les dijo entonces una parábola: ‘Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’. Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tiene bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir; ¿y para quién será lo que has amontonado?’ Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”. Palabra del Señor.

Una visión integral de la vida

Según la fe, una de las consecuencias del pecado es que ha oscurecido nuestra inteligencia impidiéndonos una visión integral de la vida. Al chacarero de la parábola que nos presenta el Evangelio de este domingo, Jesús le dice: “insensato”. Etimológicamente la expresión significa: “el que no sabe”, “el que no es inteligente” o “el que no tiene sensatez”. En otras palabras, Jesús nos advierte que el apego excesivo a los bienes materiales impide una visión integral de la vida e incluso puede impedirnos ver lo obvio. Por eso el chacarero que con los depósitos de cereales llenos pensó en disfrutar de la vida y pasarla bien, no advirtió que Dios esa misma noche le pediría la vida que le regaló, que no podría disfrutar de lo que acumuló y pensaba disfrutar de manera egoísta.

El valor social de nuestras oportunidades

Ni el Evangelio ni la Iglesia Católica han dicho nunca que tener dinero, capacidades y oportunidades sea malo o signifique pecado; lo que dice la doctrina social de la Iglesia, siguiendo el Evangelio, es que hay que dar a nuestros bienes: dinero, capacidades, oportunidades y profesión, un valor social. Es decir, lo que nos ha regalado Dios no es para disfrutarlo egoístamente sino para ponerlo al servicio del bien común; ese es el sentido de los bienes, de los cuales somos simples administradores hasta que Dios nos pida la vida.

La ubicación inteligente

Por eso lo inteligente es ubicarnos como “administradores” al servicio del bien común de todo lo que tenemos. ¿Tienes dinero? Si creas una empresa, estas administrando tus bienes al servicio del bien común, la empresa te dará rentas y a su vez tendrás la satisfacción de que a través del salario justo, tus empleados tendrán acceso a los derechos humanos fundamentales: vivienda, educación para los hijos, cobertura de salud, descanso necesario. Eso te engrandecerá como persona y tendrás la enorme alegría de que por tu emprendimiento mucha gente tiene acceso a una vida digna, una satisfacción mucho más profunda y duradera que usar el dinero de manera egoísta. Colaborando con estos emprendimientos que tienen un enorme valor social, he conocido Municipios que mediante un “Plan Estratégico”, facilitaban y promovían estas iniciativas de pequeñas y medianas empresas. Los planes sociales sin contraprestación son medidas extremas y temporales que si duran en el tiempo no generan dignidad, al contrario, el ocio malo genera malas actitudes y proyectos, en cambio el trabajo promueve a las personas y genera paz social.

Ensayando actitudes

Una de las propuestas actuales de la Iglesia a los jóvenes que transitan la Universidad es que los fines de semana hagan un servicio a los más necesitados desde la profesión que están estudiando. Esos jóvenes van a los barrios carenciados y, por ejemplo, los que estudian medicina asisten y asesoran sobre cuestiones de salud; los que estudian odontología, consiguen un dentista que atienda a la gente adecuadamente; los que estudian economía les enseñan a conseguir y administrar recursos; los que estudian trabajo social les dan criterios para crecer en dignidad humana; los que estudian nutrición les enseñan sobre alimentos básicos y económicos que nutren evitando la obesidad. “Scholas ocurrentes”, el proyecto de educación que animó el Papa Francisco y hoy se ensaya en muchos países, es una escuela media que integra aprendizaje intelectual y actitudes de servicio. Este es el modo inteligente de vivir que nos propone Dios; dar a nuestras oportunidades un sentido de bien común. Esto es sabio porque no sólo evita que la muerte nos sorprenda con las manos vacías, como el caso del chacarero del Evangelio, sino que encontremos la alegría desbordante de haber hecho bien a mucha gente desde nuestras capacidades y oportunidades. Como fruto, nuestros gestos y nombres quedarán en el corazón de quienes ayudamos como hermanos y tendremos algo bueno que presentarle a Dios cuando nos pida cuentas de nuestra administración. Que Dios te bendiga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Buen domingo.

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