Interes General
27/07/2025 - 08:42:44



Columna: "La oración que Jesús nos enseñó"


Por Obispo Monseñor Hugo Santiago

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (Lc 11, 1-13)

“Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos". El les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga a nosotros tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del malo”. Palabra del Señor.

Una oración de familia

Si ponemos atención en la redacción del Padre Nuestro notaremos que esta escrita en “plural”. Jesús no nos enseñó a decir “dame "mi" pan”, “perdona "mis" pecados”, sino “danos nuestro pan de cada día”, “perdona nuestros pecados”. Por lo tanto, quien reza el “Padre Nuestro”, pide que todos los miembros de la gran familia de los hijos de Dios, que todos los hombres, tengan el pan de cada día, Dios les perdone las faltas y pecados, no los deje caer en la tentación y los libre del maligno.

Tres aspiraciones…

Jesús enseña a los discípulos una oración que aprendimos de niños y es modelo de toda oración porque contiene todo lo que los hombres necesitan fundamentalmente para ser felices, para vivir bien. La primera palabra “Padre” nos dice que Dios es nuestro padre bueno y sabio que escucha nuestras plegarias y nos dará todo lo bueno que le pidamos en el tiempo por Él considerado el mejor. Luego expresamos tres aspiraciones: cuando decimos “Santificado sea tu nombre” expresamos el deseo de que Dios sea reconocido y glorificado por todos los hombres; que todos se den cuenta que Dios existe y debe ser reconocido como tal. Cuando decimos: “Venga tu Reino”, como sabemos que Dios, desde el bautismo vive en nuestros corazones y es fuente de toda razón y justicia, pedimos que la paz, la justicia y la bondad, se establezcan y desaparezcan la mentira, la maldad y la injusticia entre los hombres. “Hágase tu voluntad”, desea que el plan de Dios, que quiere un mundo de hijos, hermanos y señores de las cosas, se vaya concretando y llegue a ser una realidad universal.

Cuatro pedidos fundamentales

Luego le pedimos cuatro cosas que todos necesitan para vivir bien: el pan de cada día, que engloba todas las necesidades materiales de alimento, trabajo, vivienda, salud, en fin, lo necesario para vivir dignamente; luego le pedimos el regalo de vivir reconciliados, y para esos necesitamos perdonar a los demás y que nos perdonen, ya que por nuestra humana fragilidad, a menudo dejamos de entendernos o nos ofendemos mutuamente. Le pedimos que no nos deje caer en la tentación de realizar lo que nos atrae pero es inmoral, porque nos daña y daña a los demás; y que nos libre del “malo” – dice la palabra original en hebreo -, es decir, que nos libre del maligno, que nos engaña presentándonos el mal bajo aspecto de bien, para que, hagamos el mal creyendo que hacemos algo bueno y conveniente.

Al despertar a la vida

Por eso el Padre Nuestro contiene prácticamente todo lo que un cristiano puede desear y pedir a un Dios que ha conocido como Padre bueno y Señor de la Historia. Es una buena oración para rezar cuando cada mañana despertamos de nuevo a la vida, nos reencontramos con nuestros seres queridos y comenzamos nuestro trabajo cotidiano acompañado de desafíos y oportunidades. Un “Ave María” a la Virgen Santa, para que nos acompañe como Madre y nos cuide, puede completar la oración de quién es consciente del regalo y el sentido de la vida: construir la paz, en una “casa común” donde todos tenemos una única y fundamental dignidad de hermanos. Que Dios te bendiga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Buen domingo.

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